martes 21 de noviembre de 2017

A medida que los jóvenes mayores nos vamos acercando a la tercera juventud es necesario cuidar un poquito más la alimentación. Es cierto que la comida es un placer del que nunca hay que privarse pero… ¡Cuidado! Seguir comiendo como lo hacíamos a los 30 o a los 40 nos puede traer algunas complicaciones…

No es ninguna novedad ¡¡¡Comer cosas ricas es un verdadero placer!!! Entonces… ¿Por qué privarnos? ¡Nadie pretende llegar a este punto!
No hace falta dejar de comer nada si limitamos o reducimos las cantidades. ¿Te pasa que a veces comer demasiada carne te retrasa la digestión o te cuesta más la masticación? ¿Y las harinas te inflaman los intestinos?
 
Bueno, hay que tomarse las cosas con humor porque los años nos traen nuevos desafíos. Si te gusta comer como a mí supongo que limitar la cantidad de asado o las porciones de los postres es toda una hazaña. Ni hablar de las tortitas y medialunas del mate ¡de sólo pensar en dejarlas se me hace agua la boca!
 
Por eso y como sé que te gustan tanto como a mí, te cuento que los especialistas recomiendan moderar las porciones en cada comida planificando un menú semanal balanceado y variado. ¡¡¡Estamos en la flor de la juventud y tenemos que mantenernos flor y flor!!!
 
¿Cómo nos organizamos para no llegar a suprimir ningún alimento y darnos el gusto? Te cuento:
 
·      En primer lugar es muy importante hacer un listado de todos los alimentos que te gustaría consumir en la semana. Es importante que podás organizar platos variados que sean fáciles y sencillos de preparar. No vale la pena estar toda la mañana parada para comer en diez minutos. Eso sí… el plato tiene que tener varios colores para ser atractivo.
·      No te saltees el desayuno jamás. Acordate que empezar con un buen aporte de frutas y cereales te dará la energía para aguantarte el día. Y como en este momento de la vida seguro tenés pilas para rato, tenés que estar muy bien nutrido desde el arranque.
·      Dejá siempre una botellita cerca. ¡Es muy muy muy importante mantenerse hidratado! Aun en invierno. Por si no lo sabías te cuento que mientras más líquido tomás menos cansado te sentís. ¡Ojo! El café y las bebidas excitantes como vino, o jugos azucarados no son recomendables.
·      Una cosa que no puede faltar de ninguna manera es el consumo de alimentos que contengan fibra. Por ejemplo las legumbres, verduras, frutas y alimentos con harinas integrales. Si sos de tránsito lento esto te ayudará a evitar la inflamación y constipación.
·      ¿Con quién estás a la hora de almorzar o cenar? Tenés que tratar de comer relajado y en un clima de armonía. Si estás solo y tenés alguna amiga o amigo que también lo está, por ahí podrían quedar en comer juntos un par de veces a la semana. Sin duda comer acompañado es muy saludable. Para no complicarte podrían juntarse y proponer que cada uno lleve algo para compartir. Así no te sobre cargás y ninguno se complica.
·      ¡Me olvidaba! No te excedás con la sal. Podés cocinar usando muchísimos condimentos que le dan un sabor exquisito a la comida. Desde romero, pimienta, tomillo, orégano hasta ajo, perejil y ají. Lo mismo vale para evitar el consumo y exceso de azúcar. Podés usar miel o edulcorante en determinadas preparaciones.
·      Un detalle que no es menor. Por ahí la actividad física que tenés ahora es menor, entonces tenés que tratar de elegir alimentos que tengan menos calorías.
·      Tené en cuenta que siempre es mejor preparar los alimentos al vapor o al horno, evitando las frituras que caen tan pesadas y son difíciles de digerir. Además el exceso de grasas te puede elevar los niveles de colesterol.
·      Si te gustan los lácteos podés incorporarlos en el desayuno o merienda. También un yogur a media tarde hace muy bien.
 
Como ves no te nombré ningún alimento que no podás comer. Eso sí en esto es importante seguir los consejos de la nutricionista. La porción de carne es igual al puño de la mano cerrada. Repito, cerrada. Y el resto del plato con ensalada o verduras. Si te resulta mejor podés comer las frutas alejadas de las comidas.
¡¡¡En esta etapa de la vida hay que darse el gusto y lograr que la comida sea un gusto!!!
¡Si la condición es restringir la cantidad entonces aceptemos el desafío! Y las medialunas o al asado le decimos: “Menos para lograr comerte mejor”.