viernes 15 de diciembre de 2017

Iván Malla llegó con la humildad de siempre. No hizo ruido, en silencio se sumó como uno más. Pero aunque no lo diga él era el responsable máximo de toda la movida. Gracias a él la Fiesta fue posible.

Algunos confunden la humildad con debilidad. ¡Craso error! La humildad es un don, es una virtud que pocos hombres tienen. Iván Malla la tiene. Podría jactarse de sus logros (que son muchos) y no. Espera en silencio que los acontecimientos hablen por sí. Y los acontecimientos hablaron: más de 5.000 almas se reunieron en esta fiesta. Estuvieron todos, dirigentes y diputados nacionales, gobernador y ministros y toda, toda la familia minera.
En ese marco, cuando todo estaba por suceder y los nervios se evidenciaban, conversamos con el responsable máximo:
 
Contanos Iván ¿qué es lo que pensás o mejor, qué es lo que sentís en este día tan tan especial?
Siento una profunda emoción. Por fin se ha cristalizado el trabajo que viene realizando esta dirigencia. Nosotros creemos que la cuestión, que el corazón es llegar a la familia de los afiliados. Y a eso lo estamos concretando, estamos llegando, miro cuanta gente nos acompaña y me emociono.
 
Esto demuestra una capacidad de organización extraordinaria. Eso implica que AOMA lo asuma y que se siente en las mesas de decisiones. ¿Estás de acuerdo?
Cuando asumimos nos propusimos dos objetivos: por un lado llegar a la familia minera y por otro transformarnos en uno de los gremios privados más importantes de la provincia. Hoy estamos dando ese pasito que nos faltaba. El protagonismo de la gente nos da protagonismo. Nos hemos preparado para estar en la mesa de la decisión. Esperemos ser escuchados, pero queremos estar ahí, sobre todo cuando se trata de temas que hacen a nuestra actividad.
 
Un día como hoy ¿qué siente el Iván Malla hombre?
Dejando el dirigente de lado sentimos una gran emoción. Cuando estábamos del otro lado, veíamos que el gremio no se acercaba y hoy vemos que todas las ramas estamos juntas: metalíferos, caleros, la minería extractiva, cementeros, de la molienda de los minerales. Esto da una alegría inmensa y nos llena de orgullo. Queremos que AOMA siga creciendo y todos sepan que hemos venido a poner el hombro y a construir.
 
¿Alguna cosa más?
Sí, quiero agradecerle al equipo de trabajo, esto es el fruto del esfuerzo de muchas cabezas y de muchos hombros. Y agradecerle infinitamente a los afiliados que confiaron en nosotros. En ellos está la fuerza y por ellos seguiremos con más ganas que nunca.  
 
Sin que nos demos cuenta, Iván sigue su camino, abrazado con afiliados, caminando entre tantos y a pesar de los nervios, sigue con una sonrisa fácil y la humildad de los Grandes.