viernes 15 de diciembre de 2017

¿Quién dice que con el paso del tiempo nos ponemos más sedentarios y más aburridos? ¿Quién asegura que a más edad más límites? ¡¡¡Mentiras!!! Hoy te vamos a demostrar que se pueden romper todas las barreras mentales y todos los mitos que afirman que al llegar a la tercera juventud nos hacemos más solitarios y más pasivos. ¡Naaaaada naaaaada de eso es cierto!

Los especialistas aseguran que a partir de los 20 años el cerebro humano pierde un poco de agudeza. ¿Qué significa esto? En pocas palabras quiere decir que se reduce muy levemente la capacidad de memoria, el movimiento y la rapidez para procesar la información. ¡¡¡No te asustés!!! Vos estás en la flor de la edad y hay muchas, muchísimas cosas que podés hacer para romper con estos mitos. ¿Te cuento cuáles?
 
Existen actividades socioculturales, juegos, dinámicas, actividades lúdicas o recreativas que estimulan el cerebro en sus diversas áreas. Si te lo proponés podés activar tus neuronas y sentirte como un jovencito de 20 otra vez.
 
Si a esta altura de la nota te surge la pregunta: ¿Y cómo hago? ¿Y con quién? ¿Y dónde? Te cuento que está todo pensado. En la próxima reunión familiar del fin de semana te llevás la MA y le decís a tus nietos: “El que pasa el desafío tiene premio.” 
 
Te contamos algunas propuestas para que juntos puedan elegir la que más les pinte. Por ahí no hacen todas el mismo día pero estaría fantástico que cada vez que se junten hagan algunos juegos. Las tres generaciones (abuelos, padres e hijos) deberían comenzar el desafío de ganarle al tiempo. Las neuronas no esperan y si ya pisan los 20 a todos les sonó la alarma… ¡Les llegó la hora! 
 
Vamos al punto: Con este juego pueden iniciar la reunión previo al mate o al asadito del domingo.
 
“Pásame la bola”: toda la familia se sienta en sillas formando un círculo. La persona que tenga la pelota en las manos comienza presentándose (tiene que decir su nombre, lugar de nacimiento y los gustos o aficiones), al finalizar le pasará la pelota a otro familiar que realizará la misma acción. La dinámica finaliza cuando se haya presentado la última persona del grupo. Tené en cuenta que si están los niños de la familia valen también sus presentaciones, seguro será súper divertido. 
 
¿Qué necesitan? solo una pelota. No tienen excusa…
 
“Mi tarjeta”: se le reparte a cada familiar una tarjeta adhesiva en la que habrá diferentes espacios para rellenar: nombre, lugar de nacimiento, anécdotas divertidas de la vida, aficiones y gustos. Una vez escritas las tarjetas, se las pegarán en el pecho y se pasearán por la sala leyendo las de cada participante. Una vez leídas podrán comprobar quiénes comparten gustos, lugar de residencia o alguna anécdota... Resulta muy entretenido ir leyendo lo que cada uno escribió.
 
Y los materiales que necesitan son tarjetas adhesivas y biromes.
 
“El círculo de las virtudes”: Todos sentados en círculo. Se reparte una hoja a cada uno y en ella escribirán su nombre. Se les dice que deben pensar en las cualidades y capacidades que creen que poseen sus familiares presentes. Una vez escritos los nombres, cada participante pasa su hoja a la persona que tiene a la derecha la cual deberá escribir una cualidad de la persona cuyo nombre aparece en la hoja. Todas las hojas se van moviendo dentro del círculo hasta que llegue a la propietaria del mismo. Este juego es realmente hermoso y ayuda también a afianzar los vínculos. Te recuerdo que solo son cualidades positivas. No faltará alguno emocionado por ahí. Y si tenés a tu suegra ese día hacé el esfuerzo… ¡algo positivo debe tener!
 
Y de los materiales ni hablar, solo necesitan folios, papel y birome.
 
“El ovillo de lana”: todo el grupo se coloca en círculo. La persona que tenga el ovillo de lana pensará en dos cualidades que tiene y dirá la siguiente frase: “Quiero ofrecerles……….. (¡ojo! cualidades positivas)”. Una vez dicha la frase lanzará el ovillo (sin soltar la lana) a otra persona la cual dirá las cualidades que desea ofrecer al grupo (cariño, protección, solidaridad, respeto…). Y así sucesivamente hasta que todo el grupo haya participado. Es importante pasar el ovillo a las personas que tengamos lejos, ya que así se formará una figura de lana más original. Además de ser muy divertido pone en evidencia la importancia de los afectos en la familia.
 
¿Y los materiales? ¡¡¡tan complicado como un ovillo de lana!!!
 
“Canciones para el recuerdo”: se les reparte un folio a cada participante y seguidamente escucharán una canción. Cuando finalice, deberán escribir tres o cuatro palabras sobre las sensaciones que han tenido, recuerdos y pensamientos. Luego lo comentarán en el grupo. Es importante elegir una lista de unas cinco o seis canciones que vayan acordes con la edad del grupo para así, potenciar el recuerdo de sensaciones positivas y momentos importantes de sus vidas. En general, las canciones que se suelen utilizar en este tipo de actividades llevan a los participantes a revivir anécdotas muy divertidas y entrañables relacionadas con el tiempo de ocio de su juventud. Si lo quisieran hacer más divertido podés agregar ropa de la época para ponerse mientras reviven las canciones.
 
Materiales: folios, bolígrafos, canciones y reproductor de música.
 
“¿Bailás?”: Con esta tienen las risas y carcajadas aseguradas. Se pone un familiar en el frente y todos detrás. Todos deberán imitar su coreografía. Además de la diversión se logra un vínculo de complicidad y juego entre los participantes.
 
Y de los materiales ni hablar, solo necesitan reproductor de música.
 
“¡Hazme reír!”: toda la familia se desplaza por la sala y al cruzarse con alguien deben detenerse y hacerse reír mutuamente mediante movimientos, muecas y sonidos. Solo hay una norma, no pueden hablar. Imaginate a tu suegro haciendo reír a tu papá, o a tu cuñada medio vinagre haciendo reír a tu hermana.
 
Y para seguir divirtiéndose…
 
“Globos locos”: se le reparte a cada familiar un globo y un marcador permanente. Inflan el globo, lo atan y le dibujan una cara graciosa (guiñando un ojo, sacando la lengua, haciendo muecas, etc.). Más tarde se colocan en círculo y van mostrando por orden la cara de su globo; todas las personas deberán imitar la cara que se muestra. La actividad finaliza cuando cada persona haya mostrado su globo. No quiero pensar si tu suegra tiene dibujada una areola de santa… disimulá la risa…
 
¿Qué materiales necesitan? globos y marcadores permanentes.
 
Y como para ir cerrando o abriendo la puerta para ir a jugar te dejo una propuesta más.
 
 “Torneo de bolos”: seguro que en esta se prenden todos los niños y a todos les viene bien porque desarrolla la musculación, la percepción de la distancia y la flexibilidad.
 
Como dice el refrán “todos llevamos un niño adentro” y eso no es cuento. Estoy segura que desde este encuentro ninguna reunión familiar será igual. Los juegos nos conectan con las emociones y nos ayudan a liberar endorfinas. Te aseguro que todos estarán felices y querrán más reuniones como estas. Dale, anímate y sacá al niño que vos también llevás adentro. Ganale  al paso del tiempo a pura risa y diversión.