miércoles 20 de junio de 2018

¿Cuántas veces te propusiste arreglar tu jardín? ¿Te falta tiempo? ¿No tenés paciencia? ¿Sentís que te falta mano para hacerlo? En esta nota te traigo algunos tips para que este verano, cuando bajés de la mina o llegués de la calera, no tengás excusa. Tenés que hacer realidad tu deseo de ver el verde florido y tupido en tu jardín.

En primer lugar tenés que pensar ¿Qué querés lograr con tu jardín? ¿Es un lugar para que jueguen tus hijos?, ¿Te gustaría tener tu propia huerta? o ¿Te gustaría tener canteros llenos de flores y el pasto verde y acolchonado para vivirlo a pleno con la familia y los amigos?


Todas son opciones más que válidas. El tema es que tenés que optar. Es necesario tener en claro algunos límites. Por ejemplo: si vas a armar algunos canteros tenés que pedirles a los chicos que por un par de días no jueguen a la pelota para no dañar las plantas. Si no te gusta limitarlos tendrás que pensar en hacer un cerco para evitar que la pelota sea la protagonista.


Tomalo con tranquilidad. Armar el jardín lleva tiempo.

Además hay variables como el conocimiento y las monedas que a veces nos limitan en cantidad y calidad de plantas. De todas formas no te angustiés porque aun si no ponés ninguna planta el solo hecho de tener prolijo y tupido el pasto ya te dará gran satisfacción.


Si ya armaste el mate me voy al jardín con vos. Vas a necesitar algunos elementos como:


• Una pala  

• Un rastrillo

• Una máquina de cortar el pasto (si no tenés le podrías pedir al vecino)

• Unas tijeras para podar  

• Una manguera


Mientras empezamos te cuento que hay viveros que tienen precios diferenciales porque son mayoristas. Seguro que en esos lugares hacés una diferencia importante cuando comprés y con dos o tres plantas podés armar un rincón súper colorido.


Todo lo que se refiere a la jardinería tiene que ver con la creatividad. Por ahí solo podés comprar dos plantas pero si te las ingeniás, les armás un cantero con piedras pintadas o las rodeás de tacos de madera o de ladrillos.

Lo importante es que logrés armar un espacio verde que te reconforte. Que te invite al mate y al descanso.

También podrías combinar las plantas con maceteros armados con materiales de descarte como pallets, cajones de verdulería, carretillas.


Al comienzo puede resultar frustrante querer llenar de flores y no poder, pero tené en cuenta que lo más placentero de la jardinería es el sentir que con tus propias manos das vida a la naturaleza. Entonces, paciencia. Las plantas pueden estar o no pero lo más importante es cómo está el pasto y qué tan prolijo se ve.

Hay que desmalezar y limpiar, cortar los bordes y emparejar. Las flores podrán estar o no pero lo principal es el efecto visual.  


¿Cómo podés cuidar el pasto que tanto trabajo te da?

Tenés que regar tarde durante la noche o temprano por la mañana para reducir la pérdida de agua por evaporación. Es conveniente un sapito,  para que no se produzcan lagunas que luego se transforman en pozos. Además de dejar el suelo desparejo son molestos al caminar. Cada tanto hay que poner urea o algún fertilizante, no mucho porque se puede quemar. En los viveros te explican cómo colocarlos para no dañar el pasto.


Ahora sí… te dejo algunas ideas para que veás que no hace falta mucho gasto para embellecer tu jardín. Puede ser muy florido pero pobre de ideas o muy cálido y creativo. Vos elegís. ¿Empezamos con el mate?